martes, 12 de mayo de 2009

Antonio Vega.

Una décima y chica de ayer son mis dos canciones. Cualquier de las dos hoy me harían llorar, ayer hacían sentirme bien.

No conocí a Antonio Vega pero algo en sus canciones hacía que me sintiera próximo él, comprenderlo y respetarlo. Antonio Vega era sensible y sensibilidad era lo que transmitía en sus canciones.

Escuchar a Antonio Vega me retrae al pasado, cuando pensaba que una canción podía llenar toda una vida. Hoy esa vida se ha parado y posiblemente aquella otra, la mía, ya no me parezca tan llena.

Imagino que ahora descansarás. Te echaré de menos.

miércoles, 15 de abril de 2009

Confundido

Ando atascado en "todo fue un gran error", he paseado, navegado y leeido buscando a mi Musa.

Pensaba que todo fue un gran error podría ser el comienzo de una historieta macraba con final "no feliz", pensaba que las palabras se enlazarían y crearían, pero no.

Tampoco "ando atascado" es un buen principio. Oipicnirp nueb nu se "odacsata odna" ocopmaT.

No parece que no. On euq ecerap oN.

No, no y no.

viernes, 27 de marzo de 2009

Ahhhh, que gustito!!

Ehhh, uhhh, si, parece que si.
Ahhh, que gustito. Mis dedos teclean en creación de entradas.
Y ahora qué. Despertar al letargo, no va a ser fácil.
Espero volver con asiduidad.

viernes, 19 de diciembre de 2008

martes, 4 de noviembre de 2008

"No te preocupes, todo va a salir bien"

Enrique hacía unos años que había terminado sus estudios de Historia. Se consideraba una persona optimista y sobre todo confiaba en las personas, quizás fue esto lo que le motivó para estudiar una carrera de "letras" nunca una "ingeniería".

Pensó en un montón de viajes por hacer cuando acabara la universidad pero por diferentes circunstacias no los llevó a cabo, o por lo menos no todos los que un día se planteó realizar. La vida era otra cosa, después de un tiempo llegó a la conclusión de que la universidad no te preparaba para casi nada.

Tras un año sin encontrar trabajo de lo "suyo" tomó la decisión de currar en cualquier cosa que le permitiera salir de casa de sus padres. Y así fue, durante un tiempo estuvo en diferentes empresas pero no encajaba en ninguna. Eran trabajos sin cualificación y acaba aburrido pasado unos meses. Llegó a pensar en irse a vivir al campo, huir de la ciudad sin embargo nunca se atrevió a cambiar.

Pasados unos años conoció a María, coincidieron en un antiguo trabajo. Enrique y María eran completamente diferentes, posiblemente era el contrapunto que necesitaba Enrique para centrarse. No tardaron en vivir juntos y al poco en casarse.

Vivían en un piso pequeño aún así tuvieron dos hijos. María le comentó que era el momento de comprarse una casa, los dos trabajaban y podían hacer frente a la hipoteca. Se lanzaron sin pensarlo mucho, parecían buenos tiempos. María, también, decidió dejar de trabajar por un tiempo ya que entre guarderías y canguros se dejaba el sueldo, cuando los niños fueran un poco más mayores volvería.

Pero todo estaba cambiando. En la empresa donde trabaja Enrique no iban bien las cosas, empezaron con unos pocos despidos y en apenas tres meses acabaron todos en la calle. La situación se había vuelto muy complicada, los niños, la hipoteca, el coche... Enrique empezó a moverse para encontrar trabajo, no tuvo suerte. 

Ultimamente no dormía bien, le comentó a María que iría al banco e intentaría hablar con su amigo Gonzalo, algo se podría hacer. De Gonzalo sólo sacó un "pasate la semana que viene y hablaremos más tranquilos". Fue una semana larga, intentó alguna cosa pero al final no salió nada, sólo le quedaba volver a hablar con Gonzalo. Quedaron el lunes a primera hora. Enrique se levantó, preparó el desayuno para todos, le dió un beso a la niña pequeña y le dijo a María: "No te preocupes, todo va a salir bien"

viernes, 31 de octubre de 2008

Ultima oportunidad

No le quedaba otra opción. Lejos quedaba el recuerdo de otra vida y sobretodo de sentirse bien consigo mismo.

Su brazo alargado terminaba en un revolver. El dedo índice presionaba el gatillo lo suficiente como para no hacer saltar aquella cabeza por los aires. 

Sentado y maniatado tenía en frente a un desconocido. Había recibido la orden de eliminar a aquel pobre hombre. Ignoraba su pecado, pero esto era algo que hace tiempo no le conmovía lo más mínimo. Muchas veces había pensado: "él o yo".

Como había hecho otras tantas veces no tenía más que disparar, pero esta vez miró a los ojos de su víctima, quiso enfrentarse a la muerte que iba dar. 

Vió una cara desencajada y lágrinas y lágrimas...y más lágrimas. Trás la boca amordazada un ligero quejido se podía oir. 

Todo estaba preparado, cerró los ojos y apretó el gatillo girando el brazo, la bala se incrustó en un pequeño taco de madera a su izquierda.

Desató al hombre y sólo pudo decirle, "vete". Dejó el revolver sobre la silla y salío del barracón donde estaba. 

El sol, en lo más alto del cielo anunciaba un buen día.

lunes, 20 de octubre de 2008

Con cual te quedas?

Real Decreto 604/2006, art. 22 bis.
Estrabon (3,2,4)
Mateo (2,1)
Pi (3,1416...)

Arbitrariedad, historias que pudieron no ser verdad, verdad por que si, matemáticas exactas. 

O mejor, con qué te quedarías si tuvieras que elegir?

Johnny 99, elige: espera, no es tan fácil. 

He pensado que Pi (cual caballo ganador), pero la frialdad de un número y lo poco que es capaz de decir si no va acompañado me hace recapacitar. Así que Pi no será mi elección. 

Lo que está claro es que Mateo no lo será. Para mi es obvio, no quiero herir sensibilidades.

Estrabon, Estrabon,...quizás lo que cuente no sea cierto del todo pero muchas veces es lo único que nos queda para saber.

Real Decreto, varias son las razones para no elegirlo. Primero porque es real, no me va. Segundo por decreto, es decir, por cojones. Y finalmente porque es algo que modifica a otro, que por lo que fuera no quedo claro o no fue suficientemente aclarado la primera vez que se definió (por que hostias no se hacen bien las cosas a la primera, me pregunto).

Con qué me quedo?