viernes, 7 de enero de 2011

Irregularidades

Estaba claro que hoy se había levantado con el pie izquierdo, sobre todo porque la faltaba la pierna derecha. Como pudo se incorporó de la cama y, cojeando, se acercó al cuarto de baño.

Preparado para lavarse los dientes, se percató que en lugar de estos, sobresalían de su boca unos pequeños ojos azules. "Bueno", pensó.

Terminada la limpieza bucal, abrío el grifo de la ducha y se quitó la ropa. Tres hermosos pechos y dos portentosas zonas genitales lucían su cuerpo casi perfecto. Esta vez evitó pensar.

Se metió en la ducha y descubrió con gran alborozo que en vez de agua caía vino, si vino. No lo dudó y mientras se aseaba, echaba algunos tragos al estupendo caldo que emanaba.

Quizás, ya algo mareado, salió del cuarto de baño y se dispuso para vestirse. Abrió el armario y solo encontró minifaldas y camisetas escotadas. De la mejor forma que pudo conjunto aquello y salío de casa.

Esperó el autobús que le llevara al trabajo. Después de más de media hora de trayecto y de alguna que otra risa, llegó a su oficina. Se olvidó de las llaves en casa y llamó a la puerta. Al abrirse, una gran pancarta colagaba del techo; "SORPRESA". Allí estaban todos sus compañeros de trabajo y junto al jefe, estaba él.


lunes, 3 de enero de 2011

Que si, que nos vamos!!!!

Me acabo de encontrar con Alicia. Hace poco he hablado con Pocoyo y Bob Esponja. He llenado el depósito y el coche está preparado.
Destino, el país de nunca jamás.
Volvemos pronto.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Encuentros

Se habían conocido por internet. Al poco tiempo se pasaron al skype.
Se veían a diario. Una noche ella le dijo que le quería enseñar sus pechos.
Mirándole, se quitó la camiseta y el sujetador. Se acariciaba lentamente.
Luego le tocó a él.
Nunca más se volvieron a conectar.

Reencuentros

Joder!, yo tenía un blog.

martes, 10 de agosto de 2010

Hill Street Blues

Tin ton tin, tinton tin, tiro tin ton tinton tin tiro tin tontin, tiro tin ton tiro tin ton tiro, tiro tin tori ton tin ton tin tiro tintontinnn.

Tin ton tin, tin tontin, tirotirotinnnnnnnn.




jueves, 5 de agosto de 2010

Quizás me vaya con ellos

Pasadas las 12:30 de la noche y aprovechando que salía a pasear a mi perro, he podido ver lo que me ha parecido un pequeño platillo volante (OVNI) estrellarse cerca de mi casa.

Ha levantado una gran polvareda aunque ciertamente nadie se ha dado cuenta (hoy es día de cierzo y ha caído en una zona de obras con gran movimiento de tierras).

Me he aproximado al cráter y he podido confirmar lo que en un principio parecía claro. Más que platillo se asemejaba a una fuente de ensalada pero no muy profunda.

De un lateral han salido tres extrañas criaturas, bueno al acercarse ya no parecían tan extrañas. De echo, eran tres personas por lo demás bastante normales.

Se les notaba fatigados. Se han dirigido hacia mí y en un correcto castellano me han preguntado: ¿estamos todavía en la Tierra, verdad? A lo que yo he respondido afirmativamente con un ligero balanceo de mi cabeza.

Pronto hemos entablado conversación, no venían de muy lejos, de un pueblecito cercano a Madrid. Me han comentado que las cosas no iban muy bien pero que todavía les molestaba más el desinterés mostrado por todos nosotros.

Trabajaban en un centro de no se qué tecnología e infórmación. Estaban cansados de analizar información proveniente de diferentes centros análogos al suyo y alertar a políticos y demás gente influente de las consecuencias de lo que se avecinaba, aunque no muy diferente de lo que podemos ver y oir en cualquier noticiario, según me indicaron.

No soportaban más la situación y habían decido escapar, no tenían muy claro a dónde o a qué planeta pero parecían convencidos de la decisión que habían tomado. Así que les pregunté si tenían en aquel aparato volador espacio para otro viajero más y me dijeron que si, y en estas estamos.

sábado, 24 de julio de 2010

Caracoles!!!!!

Simpre había recordado lo que un buen día me contó mi abuelo. Para ir a buscar caracoles tenías que aprovechar un día de tormenta. Estos animalitos salen con la lluvía y el sonido de los truenos.

Era verano y la temporada de tormentas aún estaba por llegar. No sé por qué pero me apetecían unos caracoles. Hacía años que no los probaba, de hecho, últimamente ni siquiera los podía ver, pero...

Decidí ir a la caza. Tenía que ser temprano, así que me eché a dormir. Por la mañana, cuando me levanté desayuné dos latas de ricas fabadas y un par de cervezas. Cogí los bártulos y allí que me fuí.

No fué muy lejos, a apenas 1500 metros de mi balcón, se divisaba un descampado y convecido de que allí encontraría tan rico manjar pronto estuve en marchar.

Iba con una pequeña bolsa enrejada y una regadera con agua. Recordaba aquella palabra "tormenta". Así que de la mejor forma que supe comencé a imitar a la naturaleza. No fué díficil, el agua la tenía y la rica fabada haría su trabajo. "La tormenta perfecta", pensé.

Qué forma de salir caracoles del suelo. En menos de una hora tenía prácticamente llena la bolsa, estaría un rato más y me iría a casa.

Me senté un rato para descansar, tenía la espalda molida de tanto agacharme, cuando escuché un extraño ruido y la sensación de que el terreno se habría delante de mi. Y así fué, sin poder reaccionar, en un instante emergíó del suelo lo que sin duda era el caracol más grade que jamas pude imaginar, no tenía buena cara y sus antenas se fijaron en mis ojos, nariz, frente. En segundo abrió su gigantesca boca y sin inmutarse se me tragó completamente.

No regresé nunca de aquel descampado.