Nada ha merecido tanto esfuerzo.
martes, 14 de junio de 2011
Tengo que descansar
Cuando uno se centra en su trabajo termina perdiendo la perspectiva. Cuántos, a cuántos hombres he quitado la vida, diez quizás veinte. Cierro los ojos y mi mente los confunde. No, ahí están todos ellos en un solo cuerpo, su único brazo se alza y armado con una enorme hacha, esta, destroza mi cabeza.
lunes, 18 de abril de 2011
Escribir es un placer.
Me había sentado frente al ordenador. Había llegado a casa con ganas de follar.
Las ideas iban conformando un pequeño relato. Allí estaba ella, medio desnuda.
Comienzo a teclear, todo parece claro. Los dos, sin ropa, miradas con complicidad.
El relato ya tiene cuerpo. Pasamos de las caricias y comenzamos a sudar.
Me pierdo con las palabras pero no me desvío en la trama. Por fin llegamos a esa postura que nos hace disfrutar.
Si, todo controlado veo el final de mi historia. Si, si, si...el final ya está aquí.
Ahhhhhhh...Otra vez, hemos llegado juntos los tres; ella, yo y mi relato.
domingo, 3 de abril de 2011
En mi barrio hay tranvía
Voy a estrenar el tranvía. Espero en la parada, el display avisa, "quedan 15 segundos". Si, ya lo veo llegar. Para y se abren las puertas, qué curioso, está vacío y nadie sube conmigo. Tomo asiento justo en frente.
Pasan otros 15 segundos y miro al conductor; "vaya, no hay", "debe ser de estos modernos". Nada, que sigo, se aproxima la primera parada, no veo a nadie, el tranvía no para. Bueno, mi parada es la sexta.
A esto que noto como que se va acelerando, vamos, que se pone a toda ostia. Joder, las paradas pasan; segunda, tercera, cuarta, quinta (dios, la siguiente es la mia, que esto pare). Si, recuerdo haberlo visto en alguna película, seguro que acabo empotrado contra una pared o destrozado en un choque frontal con otro tranvía o autobús o "quemeseó".
Pero...un momento, se está parando, que si. Mi parada, he llegado. Tres minutos, "Valdespartera-Gran Vía", !!! en tres minutos!!!. Se vuelven abrir las puertas y ahí está, el Alcalde y el Presidente de nuestra Comunidad, se acercan, estrechan mi mano y me cuentan "Bienvenido al tranvía, es usted el pasajero número uno"
sábado, 2 de abril de 2011
Callejón sin salida.
En toda situación de crisis existen dos posibles salidas. La de luchar y cambiar el curso de la Historia o la de defender tu "status quo" y con ello perder toda esperanza de cambio.
Creo que la civilización occidental ha optado por esta segunda vía. Quizás sea el momento de los pobres.
domingo, 27 de marzo de 2011
No sé
Con esfuerzo sobrehumano me acerco al portátil e intento teclear una secuencia de palabras inconclusas. Son mis pensamientos los que fluyen, ayer se me olvidó escribir.
jueves, 10 de marzo de 2011
No es oro todo lo que reluce
Salí a trabajar. Cogí el coche, era temprano y una densa niebla me acompañaba por todo el camino. Unos kilómetros más adelante la niebla no me dejó ver.
El coche pareció parar al mismo tiempo que se elevaba. En un instante un sol explendido eliminó todo resquicio de nube.
Pude ver al frente diez, doce quizás veinte mujeres desnudas que se acercaban. Una de ellas llegó hasta mi y me invitó a salir del coche. Me dió la mano y me llevó con sus compañeras.
Hice lo imposible, miento, lo posible por que me quitaran la ropa, en un segundo me quedé desnudo. Poco a poco sus dedos fueron tocando todo mi cuerpo hasta que fue atravesado por afiladas dagas que me hicieron no volver nunca más a mi casa.
Había sido vengado por todos mis pensamientos lascivos.
domingo, 6 de marzo de 2011
Soldado Imperial

Nuestra historía comienza en la séptima luna del planeta EK-234, perteneciente al sistema solar Casandra, en una galaxia no muy lejana. Poblada por colonos venidos de distintos puntos del Universo, en la luna Eon, vivía Kerpu.
Kerpu trabajaba de sol a luna, 35 horas al día con pequeños descansos que hacían un poco más llevadera su penosa jornada laboral. Empezó con 18 años, pasó de tareas manuales a picar roca con ayuda de herramientas mecánicas. Toda la luna dependía de esta extraordinaria explotación minera. El Caudillo del satélite nogociaba a buen precio un raro mineral que el Imperio necesitaba como aditivo al combustible de su flota espacial.
Como consecuencia del nuevo tratado entre el Caudillo de Eon y la Delegación del Imperio, Kerpu sin otra opción, había sido obligado a enrolarse en el Ejército Imperial. Allí tuvo que dejar a su familia y amigos, y entre ellos, una amiga especial, Merfi.
Fueron unos meses de duro entrenamiento sometido a todo tipo vejaciones físicas y psicológicas, pero pudo afrontarlas gracias a la correspondencia que mantenía con Merfi, ella y su esperanza en reencontrarse, eran lo único que justificaba levantarse todos los días y seguir adelante.
Terminada la instrucción militar, Kerpu, tuvo que elegir destino. Era imposible su vuelta a Eon. Entre los compañeros se hablaba de un gran proyecto del Imperio, La Estrella de la Muerte, pieza imprescindible para poder terminar con la Alianza Rebelde. En poco tiempo fue ascendido a artillero de perímetro.
La Alianza, en su táctica de guerra de guerrillas, pronto había logrado pequeñas victorias que le hacían cada vez más poderosa. Sobretodos, eran conocidos Luke Skywalker y Han Solo dirigidos por una mujer de extraordinaria belleza, la Princesa Leia.
Llegaron noticias de un inminente ataque a la Estrella de la Muerte. Todavía no al 100% de su potencial, el colosal proyecto del Imperio era vulnerable. Recibieron la ayuda del sith Darth Vader, mano derecha del Emperador, con el objetivo de frenar los ataques rebeldes.
Poco tiempo duró la defensa de La estrella de la Muerte, todos conocemos como acabó. Kerpu murió y al poco tiempo, otra ofensiva de la Alianza destruyó el satelite Eon como estrategía para reducir la capacidad de la flota Imperial, y con el, Merfi.
Dos vidas rotas, entre tantas.
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